El intendente de Mar del Plata «desairó» a la gobernadora y no participó del acto de este viernes

El intendente del partido de General Pueyrredon, Carlos Arroyo, tomó la decisión de irse del acto de reapertura de las playas públicas de Mar del Plata antes de que llegara la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, quien encabezó la ceremonia.

En la Playa del Museo, en Camet y avenida Constitución, un nutrido grupo de funcionarios y empleados esperaban a Vidal entre cientos de sombrillas y reposeras de uso gratuito para el acto, que estaba previsto a las 11, pero unos quince minutos antes Arroyo, quien la estaba esperando en la pasarela, decidió plantar a la mandataria provincial, con la que mantiene una tensa relación desde siempre.

Ahí expresó su enojo y se fue. Habló con tres de sus funcionarios, caminó por la rampa, se subió a una combi y partió.

El acto se demoró, según explicaron fuentes oficiales, porque hicieron gestiones para que Arroyo volviera. Pero el intendente no volvió. «Es Intendente de Mar del Plata y le molesta el sol: es como si al de Bariloche le fastidiara la nieve», deslizaron, no sin intención, fuentes del gobierno provincial, que ya no disimula la distancia con el controvertido jefe comunal.

El año pasado, en el lanzamiento del «Operativo Sol», la mandataria provincial había compartido escenario con el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, y con el diputado nacional Guillermo Montenegro , oriundo de Mar del Plata y potencial contrincante de Arroyo en las próximas elecciones, dejando afuera al intendente de «La Feliz».

Sin embargo, en el lanzamiento de este año, realizado ayer, Vidal compartió escenario con Arroyo.

La llegada de la gobernadora a la playa pública fue en medio de un importante operativo de seguridad -con corte de tránsito parcial sobre una de las vías que llevan hacia la ruta 11- y curiosos a distancia prudencial.

Cuando bajaba por la pasarela de madera, Vidal recibió reclamos primero y enseguida insultos, algunos muy subidos de tono, de parte de familiares de las víctimas del pesquero Rigel, que se hundió en alta mar con ocho tripulantes, y del personal del Centro de Formación Profesional 416, que denuncian el cierre del establecimiento.

Vidal avanzó hacia la playa, saludó al personal, dio un discurso en el que con buen volumen de micrófono pudo disimular los gritos que llegaban desde las alturas del paseo costanero y se retiró sin tomar contacto con los manifestantes ni los medios.

Arroyo – Intendente de Mar del Plata

Luego, representantes de los dos grupos pudieron formular sus reclamos a funcionarios de la secretaría general de gobernación, quienes se comprometieron a trasladar los planteos a Vidal.

El año pasado, en el mismo lugar, Vidal pasó un mal momento cuando guardavidas que reclamaban por puestos de trabajo interceptaron su camioneta al volver hacia la zona céntrica.

En aquella oportunidad, la gobernadora se bajó del vehículo y los  enfrentó, lo que fue profusamente difundido por el equipo de comunicación oficial.

Cara a cara con dirigentes gremiales y trabajadores, la mandataria les había recriminado la forma de la protesta y el caos que estaban generando en el tránsito.

Fuente: lanacion.com.ar