24 marzo, 2026

Opinión del doctor Ricardo Paso: ¿Hacia dónde va el Derecho en tiempos de cambio?

Opinión del doctor Ricardo Paso, presidente del Colegio de Abogados de Trenque Lauquen

Vivimos una época de transformaciones profundas. El orden social que conocíamos se está modificando rápidamente y, con él, también cambian las formas de pensar y aplicar el Derecho.

En este contexto, entender hacia dónde se dirige el ordenamiento jurídico ya no es solo una cuestión teórica: es una cuestión de práctica profesional y, en muchos casos, de supervivencia jurídica. Como operadores del Derecho, enfrentamos una disyuntiva clara: resistir estos cambios intentando sostener esquemas del siglo pasado, o adaptarnos a nuevas formas de interpretar y aplicar las normas.

Y lo cierto es que este proceso de cambio ya está en marcha y difícilmente se detenga.

. El rol de los derechos humanos y la Constitución

Uno de los ejes centrales de este debate es el lugar que ocupan los tratados internacionales de derechos humanos en nuestro sistema jurídico.

Desde la reforma constitucional de 1994, estos tratados tienen jerarquía constitucional. Esto no es un dato menor: implica que forman parte del bloque de constitucionalidad y condicionan la validez e interpretación de las normas internas.

A esto se suma la interpretación que realiza la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que integra ese mismo sistema. En consecuencia, el Derecho interno debe:

•          adaptarse a estos estándares, o

•          ser interpretado en armonía con ellos.

. Tensiones actuales

En el escenario actual, se advierten intentos —explícitos o implícitos— de retroceder en este esquema, limitando el alcance de normas y principios vinculados a los derechos humanos.

Esto plantea una cuestión clave:

¿Es posible modificar este sistema sin reformar la Constitución?

La respuesta, dentro de un Estado republicano y democrático, es clara: no.

. Límites institucionales

Los principios incorporados en la reforma de 1994 no pueden ser alterados por:

•          leyes ordinarias,  

•          ni decretos del Poder Ejecutivo.

Hacerlo implicaría desconocer la supremacía constitucional y debilitar el sistema institucional.

La única vía legítima para modificar ese esquema es la reforma constitucional, conforme a los mecanismos previstos por la propia Constitución.

. Una idea final

En tiempos de cambio, es natural que surjan tensiones. Pero hay un punto que no admite discusión:

Sin respeto por la Constitución, no hay Estado de Derecho.

Y sin Estado de Derecho, el ejercicio profesional del abogado pierde su base más esencial: la previsibilidad jurídica.