* Opinión: Es cierto que el mundo está lleno de hormigas y boludos

Escribe: Jorge Matheus
No me une nada con el intendente Recoulat, desde lo ideológico. Estoy convencido, eso sí, que actúa con las mejores intenciones en un municipio que se ha convertido en una especie de «monstruo» administrativo.
Algunas cosas de la gestión – por supuesto – no me convencen y se las hago saber, incluso con los títulos de la página InfoEcos la que no cargo en su totalidad, suelo cuestionar decisiones.
El martes, luego de visitar 30 de Agosto, nos «wasapeamos» con el titular del Ejecutivo, y comentó varias cosas que dieron lugar a una información que adelanté en las cuentas.
Pueden responder quienes esto lean lo que se les ocurra, pero tomarse en solfa ó pronunciando palabras soeces lo que se está haciendo con el arco de acceso, que tendrá las mismas características que el #Trenque#Lauquen (de avenida Presidente Perón y Ruta 33, que jamás me convenció demasiado, aunque personas de la familia lo aman) con obras de destacados artistas que son de este medio, es para señalar que tienen razón los que dicen que el mundo está lleno de «hormigas y boludos».
La obra que permitirá seguir una línea que se ha adoptado para identificar a las ciudades del distrito, recién empieza, pero nunca falta el mal intencionado que se adelanta para querer juntar opiniones que favorezcan la lectura de sus medios ó vecinos que tienen suficiente tiempo para cuestionar lo que no conocen en su totalidad.
Como habitante de la ciudad, este miércoles sentí el orgullo alimentado. Un amigo muy joven que estuvo aquí en una reunión cooperativa, radicado en cerca de 9 de Julio, hablaba maravillas de como encontró el éjido urbano y hacía una comparación con otras plantas urbanas, para luego leer el comentario de un vecino que agradece la atención recibida en el Hospital Municipal «Dr. Pedro T. Orellana», cuando debió llevar a su hermana para una atención de urgencia.
Me pregunté varias veces – entonces – si escribía o no esta opinión. Cuando vi publicada en una cuenta mediocre de la región tomando el cuestionamiento local de una página que no merece el más mínimo de los respetos exploté de bronca y asumí que debería dar mi opinión.
Hace pocas horas entré en la calificación de septuagenario, lo que no inhibe exponer lo que pienso frente a las injusticias que la sociedad toma como propias, producto del chisme barato y sin basamento alguno.
No me considero, ni boludo, ni hijo de puta.
Esta es mi verdad.
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