4 septiembre, 2026

#Opinión autorizada: El diputado nacional Aldo Leiva excombatiente de la Guerra de Malvinas, opinó sobre el discurso del presidente Milei

El diputado nacional Aldo Leiva, legislador de Unión por la Patria por la provincia del Chaco y excombatiente de la Guerra de Malvinas, en agosto de 2026 durante una sesión en la Cámara de Diputados, se dirigió muy ofuscado hacia el presidente del cuerpo, Martín Menem.

Leiva asistió a la sesión portando un saco bordado con la inscripción «Las Malvinas son argentinas». El diputado denunció públicamente que esto provocó burlas, gestos y comentarios despectivos (como ser tratado de «payaso» o «ridículo») por parte de legisladores de La Libertad Avanza.

PRESIDENTE, LE FALTÓ DECIR: SI QUIEREN VENIR QUE VENGAN.

CON MALVINAS NO SE JUEGA

Escuché atentamente al presidente Javier Milei hablar de nuestras Islas Malvinas. Como argentino, como chaqueño y, fundamentalmente, como excombatiente, quiero decir algo con absoluta claridad: cualquier paso que contribuya a recuperar el ejercicio pleno de nuestra soberanía por la vía pacífica y diplomática será bienvenido.

Pero tampoco podemos ser ingenuos.

Estados Unidos no empezó a interesarse de repente por Malvinas porque descubrió la justicia del reclamo argentino. En el Atlántico Sur existen enormes intereses geopolíticos, militares, energéticos y económicos.

Por eso, si detrás de una búsqueda de solución dentro del marco diplomático lo que realmente existe es un acuerdo para reemplazar la influencia británica por la norteamericana, conmigo no cuenten.

Malvinas no puede ser moneda de cambio entre Donald Trump y el Reino Unido.

Tampoco alcanza con anunciar una gran Base Naval Integrada mientras nuestros hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas atraviesan enormes dificultades salariales y su obra social se encuentra en una situación crítica. La soberanía no se construye solamente con anuncios. Se construye fortaleciendo nuestras Fuerzas Armadas, defendiendo nuestros recursos naturales y sosteniendo una política exterior verdaderamente independiente.

Cuando Estados Unidos reconozca, sin condicionamientos y de manera inequívoca, la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, podremos hablar de un verdadero avance diplomático. Hasta entonces, prudencia.

No queremos cambiar de patrón.

Queremos ser soberanos.

Las Malvinas no son británicas.

Tampoco son norteamericanas.

LAS MALVINAS SON ARGENTINAS