Opinión: Carnaval toda la vida ¡¡¡
La periodista Nair Villanueva* narra su experiencia en los carnavales regionales y su impresión sobre las temáticas elegidas para la exhibición en carrozas de los parajes rurales del partido de Saladillo, que puede ser abarcativo para otros lugares la provincia y el país.
La periodista Nair Villanueva* narra su experiencia en los carnavales regionales y su impresión sobre las temáticas elegidas para la exhibición en carrozas de los parajes rurales del partido de Saladillo, que puede ser abarcativo para otros lugares de la provincia y el país.
Las fiestas populares además de clamor y festividad son una muestra cultural. Y en relación a ello destaca la importancia en la construcción de sentido en un contexto de altos índices de violencia machista, crímenes y abusos como los que se viven en dicha localidad. Un dato innegable de la realidad que las autoridades subestiman.
Opínión:
Hace unos días visité los carnavales de una localidad pequeña en el partido de Saladillo, ciudad donde crecí hasta la adolescencia inclusive.
Para quienes no conocen la zona podemos describirla como un paraje rural, con una plaza amplia y una sencillez encantadora, al menos para mí. Estos sitios tienen su parte quedada en el tiempo, y no todas las partes en el “mejor de los tiempos”. Ya les iré aclarando a qué me refiero.
Llegamos temprano, usamos los juegos, comimos choripanes y tomamos mate. Gastamos unos cuantos pomos de nieve y bailamos “qué te pasa Cachamay” cada diez minutos, se ve que la lista de reproducción del evento no era de largo repertorio. Todo disfrutable, los abuelos en su comparsa, la batucada prolija, coordinada, enérgica y a tiempo, muy destacable.
Las fiestas populares en las ciudades pequeñas mantienen el espíritu de la “mascarita” un disfraz sencillo, en general orientado al travestismo, de personajes locales que en pequeños grupos pasean haciendo bromas y burlas entre vecinas. Admirable por el espíritu festivo, sencillo y atrevido.
Les quiero contar sobre las carrozas que fue la parte que me llevó a escribir este apunte, el momento más anunciado y visible es el paseo de trailers donde se muestran escenas, se genera un sentido, un mensaje de la propia comunidad a sus visitantes, público, turistas y vecinos.
La secuencia fue de tres carrozas, la primera con una decoración al estilo Molina Campos, gauchesca y campera mostraba una pulpería con tres paisanos varones a los gritos de “esa es mía, esa es mía, esa es mía” sin más libreto que ese. Frente a una mujer atendiendo la barra del bar, en silencio, sin libreto ni mayor protagonismo que ser el deseo de aquellos dos. Lo resumo como un conflicto de posesión sobre una mujer.
Segunda carroza trae como nombre “casamiento Fallido” y representa un pequeño acto matrimonial interrumpido por un amante. Otro conflicto también bordeando la posesión.
La tercera ya no quise verla, parecían niños en una fiesta de Haloween o algo así.
Para muestra sobra un botón.
Una fiesta popular es fiesta siempre y la comunidad de Saladillo sabe acompañar en eso, llegamos allí por el anuncio municipal de los festejos. Consulté entonces a personal de turismo de la zona sobre el contenido cultural de los eventos y la importancia del mensaje que se brinda en dichas fiestas. Ya que es un gran esfuerzo para quienes dedican su tiempo, ponen recursos propios y dan un espectáculo a su propia comunidad.
Los datos brindados son para relevar con importancia de gestión pública, los últimos cinco eventos en la región mantuvieron las mismas temáticas es sus carrozas.
Y ahí retomo esto de “quedado en el tiempo”, pero no en el mejor de los tiempos. El humor que se traslada y exhibe en una carroza es el mismo que se hace luego en las calles, pero con el plus de que el publico acá son familias que buscan divertirse manteniendo una tradición.
Quiero decir, me impacta también la soledad, la falta de acompañamiento desde el estado municipal para orientar a una comunidad bien predispuesta a sostener una fiesta popular como es el Carnaval y sus componentes. Porque estoy segura que faltó alguien que les dijera: por ahí No es. Y no se trata de censura sino del buen sentido común para una celebración cultural de tamaño turístico y popular que alberga.
Ojalá en lo poco que queda de acá al feriado de Carnaval, sepan las autoridades orientar a los organizadores que esta muestra que es la escena de una carroza debe sumar e invitar a reflexionar positivamente sobre las realidades que podemos alcanzar; plasmar juntos en comunidad para una mejor y más feliz convivencia. Y no, una reafirmación de aquello que debemos ya erradicar. No es tanto lo que hay que modificar, sencillamente con buen criterio e intervención alcanzaría. Porque todo evento popular es una consagración cultural.
*Recibida en la UNLP, fue directora de Radio Provincia colaboradora en varios medios de comunicación y conductora de radio y tv.
