21 mayo, 2024

Opinión: Federalismo vs. Centralismo en el Siglo XXI, desafíos y perspectivas

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Escribe: Luis Gotte. Las divergencias recientes amenazan con socavar los cimientos de nuestro primario sistema federal, poniendo en riesgo las autonomías provinciales y desafiando los principios consagrados en nuestra Constitución Nacional, particularmente en el artículo 1°

En el complejo entramado político de la República Argentina, es imperativo abordar con la seriedad y la atención debidas la dinámica entre el Presidente de la Nación y los gobernadores provinciales. Las divergencias recientes amenazan con socavar los cimientos de nuestro primario sistema federal, poniendo en riesgo las autonomías provinciales y desafiando los principios consagrados en nuestra Constitución Nacional, particularmente en el artículo 1°.

Las provincias, como pilares fundamentales del sistema federal, desempeñan un papel crucial en la configuración y el equilibrio de la República Argentina. Su autonomía e independencia constituyen los cimientos sobre los cuales se erige la diversidad y la pluralidad que enriquecen nuestra nación. Es imperativo comprender la plenitud de esta autonomía, que les otorga el derecho de regirse por sus propias normativas constitucionales, respetando siempre determinados principios federales que garantizan la unidad y la solidaridad entre las distintas jurisdicciones.

Dentro de estos principios, siendo el más importante el de Lealtad Federal, esencial en este contexto, implica una colaboración activa y constructiva entre las provincias y el gobierno nacional, basada en el respeto mutuo y en el estricto acatamiento de los límites establecidos por la Constitución. Esta colaboración no solo es deseable, sino indispensable para el desarrollo armónico y equitativo del país. En este sentido, es responsabilidad del gobierno nacional reconocer y respetar la autonomía y competencias de las provincias, trabajando en estrecha coordinación con ellas en la implementación de políticas públicas que impacten en su ámbito de competencia.

La relación entre el gobierno nacional y las provincias debe fundamentarse en un diálogo permanente y una cooperación efectiva, orientada hacia el bienestar común y el desarrollo integral de todas las regiones del país. Esto implica, por un lado, que las provincias asuman su responsabilidad en el marco del federalismo colaborativo, colaborando con el gobierno central y respetando las decisiones que emanen del mismo dentro de los límites constitucionales. Por otro lado, el gobierno nacional debe reconocer y valorar la diversidad y particularidades de cada provincia, promoviendo políticas que respeten su autonomía y contribuyan a su desarrollo sostenible.

Para fortalecer el entendimiento y la promoción del federalismo en Argentina, es fundamental la instauración del Instituto Federal Argentino, supervisado por el Congreso de la Nación. Este órgano tendría la misión de educar, formar e informar a todos los estratos de la comunidad sobre los principios y valores del federalismo, promoviendo una comprensión más profunda y una mayor participación ciudadana en la construcción de un sistema de gobierno más sólido y equitativo.

Este Instituto constituiría un espacio de encuentro y debate donde se fomentaría el intercambio de ideas y experiencias entre representantes de las distintas provincias y municipios, así como expertos en la materia. Su función principal sería la de difundir conocimientos sobre el funcionamiento del federalismo, resaltando la importancia de la autonomía provincial, la colaboración entre los distintos niveles de gobierno y el respeto a los principios constitucionales.

Además de ofrecer programas educativos y capacitaciones, el Instituto tendría la tarea de realizar investigaciones y análisis sobre temas relacionados con el federalismo, proporcionando así información relevante para la toma de decisiones políticas y la elaboración de políticas públicas que beneficien a todas las regiones del país.

Asimismo, el Instituto sería un espacio propicio para promover el diálogo y la concertación entre las provincias y sus municipios, facilitando la resolución de conflictos y la búsqueda de consensos en torno a cuestiones de interés común. De esta manera, se fortalecería la colaboración y la coordinación entre las distintas jurisdicciones, contribuyendo a un desarrollo más armónico y equilibrado de la nación.

Incluso, siguiendo el modelo de otras naciones, como México y su Conferencia Nacional de Gobernadores, desde el Instituto Federal se podría adoptar un enfoque similar que podría contribuir significativamente a la consolidación de un federalismo más efectivo y colaborativo en nuestro país.

La implementación de la Conferencia Nacional de Gobernadores serviría como un espacio formalizado de diálogo y colaboración entre los gobernadores de las provincias y el gobierno nacional. Este foro facilitaría la identificación de prioridades compartidas, la coordinación de políticas públicas y la resolución conjunta de problemas que trascienden las fronteras provinciales.

Sin embargo, para garantizar la eficacia de este mecanismo, es fundamental fomentar un diálogo que involucre también a los intendentes municipales. Estos actores locales desempeñan un papel crucial en la implementación de políticas y programas gubernamentales, y su participación activa en la Conferencia sería fundamental para abordar los desafíos de manera más efectiva y eficiente.

La Conferencia será un espacio de intercambio de mejores prácticas y experiencias exitosas, donde se puedan identificar soluciones innovadoras y adaptarlas a las necesidades específicas de cada provincia y municipio. De esta manera, se promovería un aprendizaje continuo y una mejora constante en la gestión pública a nivel local y nacional.

Sin embargo, es evidente que, desde la recuperación de la democracia, el Estado Argentino ha sido planificado para un presidencialismo fuerte y un sistema republicano débil, con una marcada tendencia hacia el centralismo, y una fuerte impronta “rosadacéntrica”, donde todos los caminos conducen hacia Balcarce 50, la Casa de Gobierno. Esta situación ha debilitado tanto la república como el sistema federal.

En el S.XXI, el papel de las provincias como actores clave en la gestión gubernamental es más relevante que nunca. Estas unidades políticas son la línea de contacto son sus Municipios y éstos lo más cercano a las necesidades y realidades de las comunidades. Por lo tanto, es imperativo otorgarles autonomía plena, promover la descentralización y desburocratización.

En este contexto, es necesario repensar el papel y la estructura de las provincias, priorizando una nueva relación con los Municipios y éstos con sus vecinos para lograr un mejor vivir para los bonaerenses. Esto implica no solo otorgarles mayor autonomía en la toma de decisiones y la gestión de recursos, sino también promover la descentralización político-administrativa y fiscal para garantizar una distribución más equitativa de los recursos y una prestación de servicios más eficiente y efectiva.

Luis Gotte
La pequeña trinchera
Co-autor de «Buenos Ayres Humana, la hora de tu comunidad» Ed Fabro, 2022; y «Buenos Ayres Humana II, la hora de tus Intendentes» 2024. En preparación «Buenos Ayres Humana III, la hora del regionalismo municipal».
Mar del Plata
luisgotte@gmail.com