Opinión: Si la casta roba, que no se note
La implacable cruzada contra los privilegios de la casta del gobierno ha dado un nuevo ejemplo
Escribe: Pablo Arripe – www.codigobaires.com.ar

El exsenador Eduardo Menem —prócer incombustible de la política nacional y, casualidades de la vida, padre del actual presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem— ha logrado una conmovedora victoria judicial contra la Anses. Su sacrificio legislativo será recompensado con un reajuste jubilatorio estimado en la módica y austera suma de1.500 millones de pesos.
La mágica sincronía republicana
La eficiencia de nuestras instituciones no deja de maravillar cuando se trata de impartir justicia para los indicados. El fallo de la Corte Suprema fue firmado apenas tres días después de que el presidente Javier Milei, en la solemne apertura de la Asamblea Legislativa, anunciara con vehemencia la eliminación de las jubilaciones de privilegio.
Todo esto, por supuesto, como pilar de su intransigente proyecto “anticasta”. Sentado justo a sus espaldas, su hijo Martín Menem aplaudía la iniciativa con un entusiasmo que ahora se entiende a la perfección: el fallo de su padre había entrado «justito» antes de que encendieran la motosierra.
El milagro de los plazos nocturnos
El derrotero del expediente es una verdadera pieza de relojería burocrática, digna de estudio. En una muestra de celeridad inusual, la emisión de la cédula que pasaba el caso a una instancia superior se efectuó en horario nocturno, impactando automáticamente en el portal de notificaciones judiciales.
- El detalle técnico: La Anses, víctima de los relojes, se quejó por tener un día menos para presentar su apelación.
- La jugada maestra: Como en el derecho el tiempo es tirano, el vencimiento de los plazos volvió la decisión inapelable. Se declaró firme una sentencia de la Cámara Federal de la Seguridad Social que, en rigor, todavía tenía pendiente un recurso de queja ante la Corte Suprema.
Dos párrafos de oro
Eduardo Menem, quien ocupó una banca de manera ininterrumpida desde diciembre de 1983 hasta diciembre de 2005 (cobrando su primer haber jubilatorio exactamente al día siguiente de su retiro), encontró finalmente refugio en el máximo tribunal.
Haciendo gala de una envidiable capacidad de síntesis, la Corte Suprema dejó firme el multimillonario reajuste en un fallo de apenas dos párrafos. Los cuatro jueces aplicaron lo que en los pasillos de tribunales se conoce como “la plancha del 280”; un elegante artilugio legal que dictamina que el recurso es inadmisible y que, en la práctica, significa: «No es asunto nuestro, páguese».
