Se negaron a declarar los acusados de haber matado a una vecina de Coronel Suárez

La jueza de Garantías Nº 4, Marisa Promé, ordenó la conversión en detención de la aprehensión de los imputados Francisco Daniel Olmedo (21) y Matías Sebastián Manquez Acuña (19), por pedido del titular de la fiscalía de homicidios

Fuentes: lanueva.com; eldiarioderivera.com.ar; clarin.com

LA NUEVA (BAHÍA BLANCA) – EL DIARIO DE RIVERA (RIVERA, distrito de Adolfo Alsina)

Los detenidos acusados de ser los autores del asesinato de Isabel Álvarez (81) en un campo de Huanguelén, donde la víctima recibió 3 tiros en la cabeza, hicieron uso de su derecho a guardar silencio durante la indagatoria del fiscal de la causa, Jorge Viego.

La jueza de Garantías Nº 4, Marisa Promé, ordenó la conversión en detención de la aprehensión de los imputados Francisco Daniel Olmedo (21) y Matías Sebastián Manquez Acuña (19), por pedido del titular de la fiscalía de homicidios.

El hecho delictivo se cometió el miércoles pasado, cuando los jóvenes al parecer irrumpieron en el establecimiento rural El Pentágono ubicado en el cuartel X de aquella localidad del partido de Coronel Suárez, donde Álvarez tenía domicilio.

La ataron, la golpearon y le dispararon

Para consumar el robo de bienes de la mujer y lograr su impunidad, la ataron, la golpearon y la mataron efectuándole disparos.

Después los homicidas se dieron a la fuga del lugar con distintas pertenencias de la anciana, entre ellas un arma de fuego calibre 22.

A Olmedo y Manquez Acuña se les atribuyen los delitos de homicidio agravado criminis causa y robo agravado por el empleo de arma de fuego apta para el disparo y en despoblado.

Los detenidos acusados de ser los autores del asesinato de Isabel Álvarez (81) en un campo de Huanguelén, donde la víctima recibió 3 tiros en la cabeza, hicieron uso de su derecho a guardar silencio durante la indagatoria del fiscal de la causa, Jorge Viego.

La jueza de Garantías Nº 4, Marisa Promé, ordenó la conversión en detención de la aprehensión de los imputados Francisco Daniel Olmedo (21) y Matías Sebastián Manquez Acuña (19), por pedido del titular de la fiscalía de homicidios.

El hecho delictivo se cometió el miércoles pasado, cuando los jóvenes al parecer irrumpieron en el establecimiento rural El Pentágono ubicado en el cuartel X de aquella localidad del partido de Coronel Suárez, donde Álvarez tenía domicilio.

CLARIN

Atada de pies y manos a una silla, con una capucha en la cabeza y con al menos un impacto de bala en la nuca: así fue encontrada Isabel Álvarez (81) el último jueves a la mañana, en su casa de la localidad de Huanguelén (de 5 mil habitantes), del partido bonaerense de Coronel Suárez. 

Ese mismo día, por la noche, un testigo se acercó a la comisaría 2da. de Huanguelén. Decía estar enterado del crimen y tener información acerca de dos personas que desde hacía semanas tenían intenciones de asaltar a Álvarez: Matías Manquez Acuña (20) y Francisco Olmedo (21). Además, aportó el aguantadero en el que estarían escondidos, en Guaminí.

«Olmedo era jornalero, vivía en el mismo pueblo. Había trabajado en varias oportunidades para la mujer», explica un investigador. Y agrega: «Incluso él mismo le había pedido trabajo, diciéndole que lo necesitaba. Esa confianza le permitió conocer los movimientos de Álvarez, los de sus hijos y había sido testigo de los distintos pagos que hacía la mujer, por lo que sabía que en la casa había efectivo. Con esa información organizada distintas reuniones con Manquez Acuña, para planear el robo».La Policía recuperó todo lo robado: tenían joyas, platería, cerca de 140 mil pesos y el celular de la mujer.

El viernes por la mañana, Manquez Acuña y Olmedo salieron del aguantadero y caminaron hasta la laguna de Guaminí. No lo sabían, pero dos policías, vestidas de civil, los observaban. Los vieron arrojar una pistola calibre 22, que le pertenecía a la víctima y se cree que es la que utilizaron para matarla. Luego regresaron a la misma casa.

​Mientras seguían a la espera de la orden de allanamiento de la UFI 5 de Bahía Blanca, a cargo del fiscal Jorge Viego, notaron que un auto Fiat Cronos gris frenó en la puerta de la propiedad. 

Se trataba de un remisero al que le habían encargado un viaje hasta el Conurbano. Cuando salieron a la ruta, fueron sorprendidos por un operativo policial que parecía de rutina pero que, en realidad, los estaba esperando. Allí los detuvieron: tenían joyas, platería, cerca de 140 mil pesos y el celular de la mujer.

«Olmedo ya había puesto una foto suya de fondo de pantalla», detalla el investigador. Minutos después fueron a buscar el arma que habían descartado.   

​Álvarez era viuda, vivía sola y tenía dos hijos. El lunes último había vendido 20 novillos, por lo que en un principio se creyó que sus asesinos fueron a su casa para robarle el dinero de la venta. «Pero se trató de una transacción bancaria y tenemos el dato certero de que Olmedo le había propuesto a Manquez hacer inteligencia para cometer el robo semanas antes de la venta», aclara una fuente de la investigación, descartando la primera hipótesis. La pericia determinó que fue asesinada de tres disparos. 

Los investigadores creen que los autores llegaron al campo entre las 20.30 y las 22 del miércoles 21. Como la cerradura no estaba forzada, la sospecha es que le habrían tocado el timbre, Álvarez salió y fue reducido. «Olmedo, entre otras tareas, había pintado la casa. La conocía bien. Sabía que la mujer guardaba un arma arriba del ropero», detalla una fuente con acceso a la causa. Los asesinos escaparon con las llaves de la casa.La pistola calibre 22, que era de la mujer y con la que creen fue asesinada, Los sospechosos la habían descartado en la laguna de Guaminí.

El último que había visto con vida a Álvarez fue un molinero que trabajó en el campo hasta las 16:30. Luego el hijo varón de la mujer llegó al lugar. Debía entrar las maquinarias agrícolas. Como era de noche y creyó que su mamá estaría durmiendo, entró por una tranquera y se fue sin pasar a la casa. ​

Cerca de las 23.30, una pareja de vecinos vio a dos jóvenes corriendo entre una línea de árboles y un alambrado de la zona. La actitud les resultó sospechosa, y les silbaron. Los vieron saltar el alambrado y del susto que tenían, huyeron. Más tarde declararon. Se cree que las dos personas serían Manquez Acuña y Olmedo, en el momento que escapaban del robo.   ​

Manquez Acuña tiene antecedentes por delitos menores y contravenciones. Vivía en una casa de chapa frente a las vías de Bonifacio, una localidad a 80 kilómetros de distancia de la casa de la mujer. Se había criado en el Conurbano. El remís en el que fueron detenidos los llevaban a la casa de sus ex familiares. Olmedo no cuenta con antecedentes. Su padre está detenido desde octubre, por amenazas y violencia de género.

​»En el pueblo te dicen que Álvarez y sus hijos son muy queridos. Si te acercaban y les pedías trabajo o dinero, te ayudaban», agrega el investigador. La mujer tenía una quinta a cien metros de su casa, donde solía pasar sus tardes.