22 abril, 2024

El 31 de Agosto de 1951, Eva Perón desiste en forma irrevocable a ser candidata a vicepresidenta de la Nación

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Quien reemplazó su candidatura, por decisión de Perón, fue el viejo radical antipersonalista Hortensio Jazmín Quijano, quien falleció a causa de un cáncer antes de asumir el cargo

El 23 de septiembre de 1947, fue promulgada la denominada Ley N° 13.010/47 de Enrolamiento Femenino que permitía a las mujeres argentinas no sólo votar sino también ser candidatas a cargos electivos. En esta forma la mujer se incorporaba con plenitud de derechos a la vida política del país.

Además, la reforma constitucional de 1949 modificó el régimen presidencial estableciendo la reelección indefinida del presidente de la Nación.

Aunque su mandato presidencial vencía recién el 4 de junio de 1952, Perón estableció como fecha para los próximos comicios nacionales el 11 de noviembre de 1951. En estos comicios votarían por primera vez las mujeres.

A principios del mes de agosto, el principal partido de oposición la Unión Cívica Radical presentó su binomio presidencial, formado por los dirigentes intransigentes Ricardo Balbín y Arturo Frondizi. Balbín era presidente del bloque de 44 diputados radicales y Arturo Frondizi era el presidente del Comité Nacional.

Entonces el peronismo convocó a un “Cabildo Abierto del Justicialismo”, para el 22 de agosto con el aparente propósito de solicitar a la esposa del presidente que acompañara a este en la fórmula presidencial.

El lugar elegido para la convocatoria fue la avenida 9 de Julio frente al balcón del ministerio de Obras Públicas donde se colgó un cartel con la leyenda “Juan Domingo Perón – Eva Perón: 1952 – 1958, la fórmula de la patria.” La manifestación fue realmente imponente. Los peronistas hablaron de un millón de asistentes. Difícilmente haya alcanzado esa cifra, pero sin duda fue majestuosamente masiva.

Alrededor de las cinco de la tarde, Perón se hizo presente en el palco. Fue saludado con una ovación, pero la multitud reclamaba la presencia de Evita.

Se estima que más o menos a las seis de la tarde ella subió al palco.

Ella habla de renunciar. “Mi general: -dice Eva Perón– aquí está el pueblo y yo aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos los humildes, a todos los trabajadores, a todas las mujeres, niños y hombres de la Patria, que en su corazón reconocido han levantado el nombre de una mujer, de una humilde mujer que los ama entrañablemente y que no le importa quemar su vida si con ello lleva un poco de felicidad a algún hogar de su Patria. Yo siempre haré lo que diga el pueblo, pero yo les digo a los compañeros trabajadores que, así como hace cinco años dije que prefería ser Evita antes de ser la esposa del presidente, si ese Evita era dicho para calmar un dolor en algún hogar de mi Patria, hoy digo que prefiero ser Evita, porque siendo Evita sé que siempre me llevarán muy dentro de su corazón. ¡Qué gloria, qué honor, a qué más puede aspirar un ciudadano o una ciudadana que al amor del pueblo argentino!”.

Recién nueve días más tarde, el 31 de agosto de 1951, la mujer de los “descamisados”, por cadena nacional de radiodifusión, anunció su “irrevocable decisión”: renunciaba al honor que los trabajadores y el pueblo de su patria quisieron conferirle.

Quien reemplazó su candidatura, por decisión de Perón, fue el viejo radical antipersonalista Hortensio Jazmín Quijano, quien falleció a causa de un cáncer antes de asumir el cargo. Perón asumió su segundo mandato presidencial sin compañero de fórmula. Recién en 1954 se realizaron las elecciones que llevaron a la vicepresidencia al almirante Alberto Tessaire, quien asumió en mayo de ese año.

Recién en septiembre de 1973, los peronistas pudieron darse el gusto de tener a una esposa de su líder, Juan Perón como vicepresidente y la fórmula Perón – Perón se convirtió en un hecho.

María Estela Martínez Carta de Perón, más conocida como “Isabel Perón” se convirtió en la primera mujer vicepresidente y luego presidente de la Nación en Argentina y en América Latina.